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Posiblemente no sepas quién es este
señor, que aparece concentrado en su trabajo en la
fotografía. A lo mejor piensas que se trata de un relojero o de un joyero.
Pero en realidad, este personaje de apariencia despreocupada es Arquitecto de
profesión y precursor importante en el género de la microescultura de
esta época.
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Y es que José Efrén Zavala Rivera, el modesto señor que ves en la
fotografía y a quien sus amigos le llaman respetuosamente " Zavala "
siempre ha pensado que el arte no tiene porque ser ostentoso ni aburrido. Podría
ser algo tan común como el convertir una pieza de gis, un pedazo de cartón
o un trozo de lámina, en un juego divertido y gracioso y por que no, en una
obra de arte y así es como él, lo ha demostrado.
José Efrén Zavala Rivera, vino al mundo en el año de 1942, el
pueblo en que nació forma parte del Estado de Jalisco, en la República
Mexicana, uno de los Estados más prolíferos en todas las disciplinas
del arte. Su familia viene de artistas y artesanos, por parte de su abuelo paterno
dedicados a la alfarería en Tlaquepaque y por parte de su abuelo materno
dedicados a la Literatura y a la Pintura. Su padre aunque médico dedicado
profundamente a su profesión humanitaria, le heredó el don de la
Minuciosidad y Perseverancia, contribuyendo sin duda en él, el deseo de
crear.
Desde pequeño Zavala destacó en las manualidades escolares y
contribuía en las labores de artesanía y juguetería que
trabajaba su padre como labor social, para ayudar a niños
necesitados.
El Arquitecto Zavala ha vivido en lugares en donde los recursos naturales son escasos
y el sacrificio para obtenerlos demasiado costoso, por lo que siempre desde chico
aprendió que las cosas aun en abundancia deben de ser aprovechadas al
máximo, odiando el desperdicio.
Zavala desde muy temprana edad, quiso estudiar Arquitectura, decisión que
representó demasiado sacrificio al tener que salir de su hogar, a escasos
15 años de edad, para ingresar a la vocacional y no fue hasta el año
de 1962 cuando pudo inscribirse en la Facultad de Arquitectura de la Ciudad de
Guadalajara, Jal., terminando sus estudios en el año de 1966. Como alumno
obtuvo reconocimientos por parte de la Asociación de Escuelas y Facultades
de Arquitectura de la República Mexicana al haber sido seleccionado su trabajo
por la Escuela de Arquitectura de Guadalajara para participar en la V Reunión
de dicha Asociación. En el año de 1982, como miembro de la
Federación de Arquitectos de la República Mexicana, recibió
el Premio Bianual de Arquitectura en la ciudad de Guanajuato de manos del
entonces presidente de la República Mexicana, el Sr. Lic. José
López Portillo, diploma otorgado por la Federación y recibido por
el Arq. José Efrén Zavala Rivera, en reconocimiento de su relevante
y destacada labor profesional, premios sin duda que son de suma importancia para
el artista, y que lo han motivado a seguir en el difícil
camino del profesionalismo.
Zavala como lo llamaremos de aquí en adelante, gusta de coleccionar todo
tipo de objetos y con ellos realiza sus inventos.
Guarda cualquier cantidad de diversas cosas, que usa como material, en cajas o
empaques de diferentes tipos, que estos mismos en algún momento los puede
utilizar, por ejemplo, en un cajón sobrante de un guarda ropa, elaboró
un increíble castillo tétrico a quien él lo llama
" El Castillo Encantado " una de sus obras más recientes, en la cual no solo
muestra su capacidad técnica en el dominio de las dimensiones, la
proporción, la escala, la escultura, y la pintura, si no que también
nos demuestra sus bastos conocimientos en la física, haciendo alarde de la
óptica, la iluminación, la electricidad y la mecánica,
hábilmente aplicadas al arte y sobre todo ese poder ingenioso de aprovechar
adecuadamente los recursos que lo rodean.
En esta obra, que me resulta sumamente difícil el describir, como bien ya
lo dijo el poeta Carlos Mongar: " Las microesculturas de José Efrén
Zavala Rivera, son como los mundos nuevos, tienen que ser vividos, antes que
explicados ", solo al vivir la obra entendí correctamente el significado
de tan elocuente expresión del poeta. Necesitamos verla para creerla.
Intentaré ser lo mas clara y precisa en esta difícil y complicada tarea de
explicar a grandes rasgos, la grandeza representada en la pequeñez del
trabajo extenuánte de Zavala, tratando de separar mis emociones, analizar
mis pensamientos y asimilar el asombro que aun conservo después de haber
visto lo que vi, para no distraerme, y concentrarme en una fiel descripción,
porque tengo el temor de quedarme corto o aparentar exagerada mi
explicación.
Comenzaré por describir la parte que utilizó de base: sobre un
cajón de madera, pintado de color negro, seguramente rescatado de algún
tiradero de basura, como un dado rectangular de 40 cms. x 40 cms. en sus lados y
30 cms. de altura, sobrante de un guardarropa, como anteriormente lo había
mencionado, surge espectacular una pequeña montaña y sobre la
cúspide se erige un castillo siniestro de formas obscuras y torres
cilíndricas, enlamado y cenizo, con un ambiente húmedo provocado por
el colorido y el diseño exacto que logró el artista dándole un
sabor a hechizo, que al encender un interruptor, se iluminan pequeñas
ventanitas de color azul violeta, convirtiendo la escena en un encanto y al
escudriñar la obra se da uno cuenta de los mil y un detalles que se
encuentran bien logrados en tan pequeñas dimensiones, identificando con
claridad las texturas de las rocas acantiladas, la flora espectral de arboles y
arbustos semi secos que armonizan con el paisaje ensombrecido, ambientando la
escenografía dando aun más apoyo al aspecto fúnebre.
En la cima se localiza el cuerpo principal del castillo, con sus canteras oxidadas
y erosionadas por la humedad, acusando la frialdad del tiempo y lo inhóspito
del lugar. La sorpresa no se hace esperar, al darnos cuenta que ésta figura
fue elaborada con un empaque de plástico que protegía a una bombilla
eléctrica, que la acondicionó de tal forma que sirviera como el cuerpo
principal del edificio. Pasamos de un estado de asombro a otro. Luego de descubrir
que las torres son tubos de ensayo de vidrio recubiertos con yeso derramado sobre
los mismos y tallados posteriormente, con una insignificante aguja para darles
forma y textura, calando con habilidad pequeñas ventanillas que
aparentan ser reales y translúcidas permitiendo ver la iluminación
artificial del edificio. Sucede que en cualquier centímetro, en
cualquier milímetro, por pequeño que parezca, en cada una de las
cinco caras que componen la superficie de la pieza, si fijamos o concentramos
la vista, nos encontraremos con diminutos detalles inesperados, bajamos la
vista sobre la parte frontal y encontramos una abertura que permite traspasar la
mirada entre variados elementos verticales que aparentan ser composiciones
geológicas con formas de estalactitas y estalagmitas, dando marco al ingreso
de una supuesta gruta, mas al fondo surge otra sorpresa, entre penumbra y sombras
va apareciendo parte del sótano del castillo, conforme se va ajustando el
enfoque de nuestros ojos y acostumbrando nuestra retina a la intensidad de la
iluminación, nos damos cuenta de que nos encontramos ante un silencioso y
calmado panteón lleno de criptas, lapidas y monumentos, que se estilan en
una traza de caminadores y jardines sombríos y penumbrosos, otra vez, al
encender un contacto eléctrico más, nos sigue sorprendiendo el
artista con su increíble imaginación, ¡ Caramba !
Maravillosamente asombrados vemos que el panteón se ilumina y como por arte
de magia aparecen y desaparecen entre las tumbas, fantasmas, espectros en forma
de esqueletos; unos que flotan, otros fijos, otros en movimiento, el castillo se
convierte en un espectáculo inesperado, persistiendo nuestro asombro al ver
elaboradas todas estas formas con cosas desechadas, al ver a los personajes
animados en los cuales se utilizó únicamente materiales tan modestos
y sencillos como el alambre de cobre o los alfileres que cobran vida
aparentemente en esta admirable obra, y que forzosamente nos hacen pensar en
el poder creativo del hombre, no pudiendo menos que estar agradecidos con la vida
por la oportunidad que se nos da, para poder lograr todos nuestros propóósitos,
por más difíciles que parezcan pese al sacrificio, al esfuerzo, a la
circunstancia o a los pretextos, y si a todo lo adverso vencemos, podremos luego
coronarnos el triunfo mostrando los resultados, que a la vista de muchos
parecerán inauditos, así pienso que es la obra de Zavala,
Inaudita, Increíble, Audaz, M´gica, Unica, Minuciosa, Genial, Paciente.
Puedo buscar mas y mas adjetivos que me ayuden a explicar su maravilloso arte,
pero también no quiero parecer exagerando sobre las obras de
Zavala, y no quisiera que por mi culpa se mal interprete o pudiera causarles una falsa
impresión que altere la sencillez y modestia del autor, por lo que
quiero corroborar la verdad certera ya que no soy la única testigo de lo
que he visto, su trabajo ha sido observado por miles de personas de todas las
esferas socioculturales, ideológicas y económicas,
que tuvieron como yo, la oportunidad y suerte de conocerlas, habiéndole
expresado nuestro agradecimiento, testimonios que me fueron difícilmente
permitidos por el autor, gracias a una labor de convencimiento que tuve que
realizar, para que pese a su modestia, diera la autorización de
exhibirlos como lo hacemos en el directorio de esta página que fue dedicada
a los mismos, mencionándolos textual y gráficamente, como fueron
recibidos por el artista de parte de sus admiradores.
Después de esta importante aclaración, continúo señalando y
subrayando, la versatilidad del autor, que forma parte integral de su genialidad,
como bien puede él labrar sobre una pieza de gis, en un trozo de madera, en un
pedazo de yeso, en una placa de plástico, o sobre la punta de un palillo
de dientes; así mismo puede utilizar una fibra de acrílico, un
hilo de cobre, un alfiler, una aguja, una bombilla eléctrica, un
filamento, una tarjeta de computadora, un " chip ", o cualquier objeto que en
algún momento tubo una utilidad especifica y concreta. El logra darle una
vez mas uso, encontrando belleza hasta en las cosas mas humildes, como lo
menciona el poeta Rael Salvador, colaborador en la edición del texto dedicado
a la microescultura Estatuaria que dice, " Y es que se necesita grandeza para
admirar la pequeñez de estos portentos esculpidos en una noble y sencilla
tiza. El símbolo de la enseñanza, mire usted, sirve para el
advenimiento de la creación. "
Pero no solo vemos su versatilidad en el uso de
técnicas y materiales, sino que ésta también esté
presente en la vastedad de sus temas; bosques, paisajes, desiertos, flora, fauna,
cerámica, artesanía, joyería, arquitectura, ingeniería,
etc.; como una enciclopedia gráfica, no le hemos encontrado limites.
La obra que ha realizado Zavala es única, auténtica y original,
difícil de reproducir o repetir, mucho menos los conjuntos, resultado
circunstancial que se dan, como él lo menciona, de la participación
que juega la suerte, la tenacidad y la persistencia, para poder encontrar
pieza por pieza, a satisfacción de la forma y se ajuste para lograr
ensamblar como un rompecabezas, las pequeñas partes que formarán
las células del cuerpo total de la obra.