¿ Sabes quien es....?



      Posiblemente no sepas quién es este señor, que aparece concentrado en su trabajo en la fotografía. A lo mejor piensas que se trata de un relojero o de un joyero. Pero en realidad, este personaje de apariencia despreocupada es Arquitecto de profesión y precursor importante en el género de la microescultura de esta época.

Trompo
      Es difícil creer que este señor pueda solo con sus manos y modestos utensilios crear obras que a los ojos de muchos de nosotros pueda despertar el asombro al mostrar que en cualquier material por simple que parezca puede lograr lo increíble, lo mágico, lo inesperado, todo lo que pueda parecernos imposible, él con solo su imaginación y unos cuantos trozos de lo que encuentra a su alrededor lo convierte ingeniosamente en la magia del juego, despertándono con su arte a ese niño interno que solíamos tener cuando embelesados en la imaginación escuchábamos las maravillas de una narración llena de hadas, de magos, y de príncipes. Igualmente él nos conduce a una realidad imaginaria que nos hace pasar horas y horas inmersos en su micro universo.

      Y es que José Efrén Zavala Rivera, el modesto señor que ves en la fotografía y a quien sus amigos le llaman respetuosamente " Zavala " siempre ha pensado que el arte no tiene porque ser ostentoso ni aburrido. Podría ser algo tan común como el convertir una pieza de gis, un pedazo de cartón o un trozo de lámina, en un juego divertido y gracioso y por que no, en una obra de arte y así es como él, lo ha demostrado.

      José Efrén Zavala Rivera, vino al mundo en el año de 1942, el pueblo en que nació forma parte del Estado de Jalisco, en la República Mexicana, uno de los Estados más prolíferos en todas las disciplinas del arte. Su familia viene de artistas y artesanos, por parte de su abuelo paterno dedicados a la alfarería en Tlaquepaque y por parte de su abuelo materno dedicados a la Literatura y a la Pintura. Su padre aunque médico dedicado profundamente a su profesión humanitaria, le heredó el don de la Minuciosidad y Perseverancia, contribuyendo sin duda en él, el deseo de crear.

      Desde pequeño Zavala destacó en las manualidades escolares y contribuía en las labores de artesanía y juguetería que trabajaba su padre como labor social, para ayudar a niños necesitados.

      El Arquitecto Zavala ha vivido en lugares en donde los recursos naturales son escasos y el sacrificio para obtenerlos demasiado costoso, por lo que siempre desde chico aprendió que las cosas aun en abundancia deben de ser aprovechadas al máximo, odiando el desperdicio.

      Zavala desde muy temprana edad, quiso estudiar Arquitectura, decisión que representó demasiado sacrificio al tener que salir de su hogar, a escasos 15 años de edad, para ingresar a la vocacional y no fue hasta el año de 1962 cuando pudo inscribirse en la Facultad de Arquitectura de la Ciudad de Guadalajara, Jal., terminando sus estudios en el año de 1966. Como alumno obtuvo reconocimientos por parte de la Asociación de Escuelas y Facultades de Arquitectura de la República Mexicana al haber sido seleccionado su trabajo por la Escuela de Arquitectura de Guadalajara para participar en la V Reunión de dicha Asociación. En el año de 1982, como miembro de la Federación de Arquitectos de la República Mexicana, recibió el Premio Bianual de Arquitectura en la ciudad de Guanajuato de manos del entonces presidente de la República Mexicana, el Sr. Lic. José López Portillo, diploma otorgado por la Federación y recibido por el Arq. José Efrén Zavala Rivera, en reconocimiento de su relevante y destacada labor profesional, premios sin duda que son de suma importancia para el artista, y que lo han motivado a seguir en el difícil camino del profesionalismo.

      Zavala como lo llamaremos de aquí en adelante, gusta de coleccionar todo tipo de objetos y con ellos realiza sus inventos.

      Guarda cualquier cantidad de diversas cosas, que usa como material, en cajas o empaques de diferentes tipos, que estos mismos en algún momento los puede utilizar, por ejemplo, en un cajón sobrante de un guarda ropa, elaboró un increíble castillo tétrico a quien él lo llama " El Castillo Encantado " una de sus obras más recientes, en la cual no solo muestra su capacidad técnica en el dominio de las dimensiones, la proporción, la escala, la escultura, y la pintura, si no que también nos demuestra sus bastos conocimientos en la física, haciendo alarde de la óptica, la iluminación, la electricidad y la mecánica, hábilmente aplicadas al arte y sobre todo ese poder ingenioso de aprovechar adecuadamente los recursos que lo rodean.

      En esta obra, que me resulta sumamente difícil el describir, como bien ya lo dijo el poeta Carlos Mongar: " Las microesculturas de José Efrén Zavala Rivera, son como los mundos nuevos, tienen que ser vividos, antes que explicados ", solo al vivir la obra entendí correctamente el significado de tan elocuente expresión del poeta. Necesitamos verla para creerla.

      Intentaré ser lo mas clara y precisa en esta difícil y complicada tarea de explicar a grandes rasgos, la grandeza representada en la pequeñez del trabajo extenuánte de Zavala, tratando de separar mis emociones, analizar mis pensamientos y asimilar el asombro que aun conservo después de haber visto lo que vi, para no distraerme, y concentrarme en una fiel descripción, porque tengo el temor de quedarme corto o aparentar exagerada mi explicación.

      Comenzaré por describir la parte que utilizó de base: sobre un cajón de madera, pintado de color negro, seguramente rescatado de algún tiradero de basura, como un dado rectangular de 40 cms. x 40 cms. en sus lados y 30 cms. de altura, sobrante de un guardarropa, como anteriormente lo había mencionado, surge espectacular una pequeña montaña y sobre la cúspide se erige un castillo siniestro de formas obscuras y torres cilíndricas, enlamado y cenizo, con un ambiente húmedo provocado por el colorido y el diseño exacto que logró el artista dándole un sabor a hechizo, que al encender un interruptor, se iluminan pequeñas ventanitas de color azul violeta, convirtiendo la escena en un encanto y al escudriñar la obra se da uno cuenta de los mil y un detalles que se encuentran bien logrados en tan pequeñas dimensiones, identificando con claridad las texturas de las rocas acantiladas, la flora espectral de arboles y arbustos semi secos que armonizan con el paisaje ensombrecido, ambientando la escenografía dando aun más apoyo al aspecto fúnebre. En la cima se localiza el cuerpo principal del castillo, con sus canteras oxidadas y erosionadas por la humedad, acusando la frialdad del tiempo y lo inhóspito del lugar. La sorpresa no se hace esperar, al darnos cuenta que ésta figura fue elaborada con un empaque de plástico que protegía a una bombilla eléctrica, que la acondicionó de tal forma que sirviera como el cuerpo principal del edificio. Pasamos de un estado de asombro a otro. Luego de descubrir que las torres son tubos de ensayo de vidrio recubiertos con yeso derramado sobre los mismos y tallados posteriormente, con una insignificante aguja para darles forma y textura, calando con habilidad pequeñas ventanillas que aparentan ser reales y translúcidas permitiendo ver la iluminación artificial del edificio. Sucede que en cualquier centímetro, en cualquier milímetro, por pequeño que parezca, en cada una de las cinco caras que componen la superficie de la pieza, si fijamos o concentramos la vista, nos encontraremos con diminutos detalles inesperados, bajamos la vista sobre la parte frontal y encontramos una abertura que permite traspasar la mirada entre variados elementos verticales que aparentan ser composiciones geológicas con formas de estalactitas y estalagmitas, dando marco al ingreso de una supuesta gruta, mas al fondo surge otra sorpresa, entre penumbra y sombras va apareciendo parte del sótano del castillo, conforme se va ajustando el enfoque de nuestros ojos y acostumbrando nuestra retina a la intensidad de la iluminación, nos damos cuenta de que nos encontramos ante un silencioso y calmado panteón lleno de criptas, lapidas y monumentos, que se estilan en una traza de caminadores y jardines sombríos y penumbrosos, otra vez, al encender un contacto eléctrico más, nos sigue sorprendiendo el artista con su increíble imaginación, ¡ Caramba ! Maravillosamente asombrados vemos que el panteón se ilumina y como por arte de magia aparecen y desaparecen entre las tumbas, fantasmas, espectros en forma de esqueletos; unos que flotan, otros fijos, otros en movimiento, el castillo se convierte en un espectáculo inesperado, persistiendo nuestro asombro al ver elaboradas todas estas formas con cosas desechadas, al ver a los personajes animados en los cuales se utilizó únicamente materiales tan modestos y sencillos como el alambre de cobre o los alfileres que cobran vida aparentemente en esta admirable obra, y que forzosamente nos hacen pensar en el poder creativo del hombre, no pudiendo menos que estar agradecidos con la vida por la oportunidad que se nos da, para poder lograr todos nuestros propóósitos, por más difíciles que parezcan pese al sacrificio, al esfuerzo, a la circunstancia o a los pretextos, y si a todo lo adverso vencemos, podremos luego coronarnos el triunfo mostrando los resultados, que a la vista de muchos parecerán inauditos, así pienso que es la obra de Zavala, Inaudita, Increíble, Audaz, M´gica, Unica, Minuciosa, Genial, Paciente. Puedo buscar mas y mas adjetivos que me ayuden a explicar su maravilloso arte, pero también no quiero parecer exagerando sobre las obras de Zavala, y no quisiera que por mi culpa se mal interprete o pudiera causarles una falsa impresión que altere la sencillez y modestia del autor, por lo que quiero corroborar la verdad certera ya que no soy la única testigo de lo que he visto, su trabajo ha sido observado por miles de personas de todas las esferas socioculturales, ideológicas y económicas, que tuvieron como yo, la oportunidad y suerte de conocerlas, habiéndole expresado nuestro agradecimiento, testimonios que me fueron difícilmente permitidos por el autor, gracias a una labor de convencimiento que tuve que realizar, para que pese a su modestia, diera la autorización de exhibirlos como lo hacemos en el directorio de esta página que fue dedicada a los mismos, mencionándolos textual y gráficamente, como fueron recibidos por el artista de parte de sus admiradores.

      Después de esta importante aclaración, continúo señalando y subrayando, la versatilidad del autor, que forma parte integral de su genialidad, como bien puede él labrar sobre una pieza de gis, en un trozo de madera, en un pedazo de yeso, en una placa de plástico, o sobre la punta de un palillo de dientes; así mismo puede utilizar una fibra de acrílico, un hilo de cobre, un alfiler, una aguja, una bombilla eléctrica, un filamento, una tarjeta de computadora, un " chip ", o cualquier objeto que en algún momento tubo una utilidad especifica y concreta. El logra darle una vez mas uso, encontrando belleza hasta en las cosas mas humildes, como lo menciona el poeta Rael Salvador, colaborador en la edición del texto dedicado a la microescultura Estatuaria que dice, " Y es que se necesita grandeza para admirar la pequeñez de estos portentos esculpidos en una noble y sencilla tiza. El símbolo de la enseñanza, mire usted, sirve para el advenimiento de la creación. "

      Pero no solo vemos su versatilidad en el uso de técnicas y materiales, sino que ésta también esté presente en la vastedad de sus temas; bosques, paisajes, desiertos, flora, fauna, cerámica, artesanía, joyería, arquitectura, ingeniería, etc.; como una enciclopedia gráfica, no le hemos encontrado limites.

      La obra que ha realizado Zavala es única, auténtica y original, difícil de reproducir o repetir, mucho menos los conjuntos, resultado circunstancial que se dan, como él lo menciona, de la participación que juega la suerte, la tenacidad y la persistencia, para poder encontrar pieza por pieza, a satisfacción de la forma y se ajuste para lograr ensamblar como un rompecabezas, las pequeñas partes que formarán las células del cuerpo total de la obra.


Regresar PaguinaPrincipal Siguiente